Archive for the ‘Especies’ Category

Rhynchostele ehrenbergii

Viernes, septiembre 24th, 2010

Rhynchostele ehrenbergii (Link, Klotzsch & Otto) Soto Arenas & Salazar, Orquídea (Mexico City), n.s., 13: 149 (1993).

Esta es una especie relativamente poco conocida dentro del género Rhynchostele. Esta especie es muy compacta, con pseudobulbos pequeños de uno a tres centímetros de alto. Los pseudobulbos surgen pegados a los anteriores por lo que además forma plantas compactas. Presenta una sola hoja apical, delgada y algo arqueada. Tanto la planta como las flores se parecen mucho a Rhynchostele rosii, pero R. ehrenbergii tiene flores pequeñas, hasta de 4 cm de diámetro, pero generalmente más pequeñas. R. ehrenbergii presenta inflorescencias con una o, mayormente, dos flores. Sus flores son blancas con puntos de color marrón; no obstante, las flores de color rosado, o incluso rosado intenso, aparecen de vez en cuando, esto es, sin llegar a ser muy raras tampoco son frecuentes. Otra diferencia notable es que en R. ehrenbergii la inflorescencia surge del brote en crecimiento, y no del brote maduro como en R. rosii, y por ello tiene una floración más tempranera, hacia finales de la primavera y durante el verano (mayo a septiembre).

R. ehrenbergii es endémica de México, de los bosques de neblina, muy fríos de las partes altas de la Sierra Madre Oriental (de 2,200 a 2,400 m s.n.m.), en los estados de Hidalgo, Puebla, Veracruz y Oaxaca. Son plantas epífitas, que crecen generalmente en sitios con una humedad ambiental muy elevada, y donde sopla mucho el viento. Seguramente es una de las especies epífitas que más toleran el frío, pues los bosques donde habita llegan a ser muy fríos, y en invierno sufren del embate de ondas polares (nortes) que hacen descender súbitamente la temperatura.
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La Monja Blanca ¿extinta en los bosques?

Viernes, septiembre 24th, 2010

Aunque la suposición es prematura, algunos estudiosos de orquídeas aseguran no encontrarla en Alta Verapaz, Quiché ni en la frontera con Chiapas, México.

Comercializar este tipo de orquídea es ilegal, pero tampoco hay un esfuerzo por las autoridades de proteger la especie.

La Monja Blanca, la flor nacional cuyo nombre científico es Lycaste skinneri Alba, podría haberse extinguido en los bosques del país. Así lo expresó el botánico Fredy Archila, quien desde hace dos años asegura que la busca sin éxito en Alta Verapaz, Quiché y en la frontera con Chiapas, México, donde siempre crecía.
“Que esté extinta en los bosques no lo puedo asegurar, pero sí sé que desde 2008 la busco y no la encuentro ni siquiera en Cobán, donde todos sabían que crecía”, agrega.

Pensar que la Lycaste skinneri Alba ya no crece de forma natural en los árboles es posible, porque es una orquídea poco común y que crece con dificultad. Necesita bosques altos y húmedos, y el clima de los últimos tiempos pudo afectar su desarrollo. También la ha dañado la tala de árboles que hacen los agricultores y su venta o exportación ilegal, indica Michael Dix, biólogo de la Universidad del Valle.
La flor nacional es una orquídea hermafrodita que contiene millones de semillas, las cuales necesitan determinado hongo para germinarse, lo cual hace que su reproducción aún sea más escasa.

Sin protección
El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales informa que desconoce si la Monja Blanca todavía se encuentra en los bosques de alguna región. Lo mismo dice el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).
En la Municipalidad de Cobán, Alta Verapaz, el técnico forestal Josué Alvarado expresó que desconoce a detalle la situación de esa orquídea. Lo único que sabe es que comercializarla es ilegal, pero en la comuna tampoco hay forma de protegerla.
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Almacenan semillas para salvar orquídeas

Viernes, septiembre 17th, 2010


El el proyecto participan científicos de 23 países de América, Asia y Europa, y almacenan especies de todo el mundo, inclusive del hemisferio norte.

Científicos planean repoblar bosques del planeta

SAN JOSE, Costa Rica – Las orquídeas que repoblarán los bosques del futuro duermen en tubos de vidrio, en cámaras a 20 grados bajo cero, al cuidado de una peculiar sociedad de científicos de todo el mundo.

Se trata de una iniciativa de científicos de 23 países de América, Asia y Europa, que integran el proyecto “Almacenamiento de Semillas de Orquídeas para el Uso Sostenible” (OSSSU, por sus siglas en inglés), reunidos hasta el viernes en Costa Rica.

Su misión consiste en garantizar que, pese a la abusiva explotación comercial y los embates del cambio climático, dentro de 100 ó 200 años la humanidad siga disfrutando de estas maravillosas flores, consideradas entre las más hermosas del planeta.

Red de bancos

El investigador Hugh Pritchard, uno de los padres de la idea y científico del Millennium Seed Bank Project de Gran Bretaña, explicó a la AFP que el objetivo del OSSSU es construir una red de bancos de semillas alrededor del mundo, que garanticen la preservación en una primera etapa de 250 especies de orquídeas.

Aunque en el mundo existen unas 35.000 especies de estas plantas, se ha identificado a un grupo de 250 como las que se encuentran en mayor peligro de extinción por diferentes factores, explicó el científico.

“Uno de estos factores es la sobre extracción de especímenes de los bosques con fines comerciales; otro es el cambio climático que se supone acelerará la desaparición de muchas especies en los próximos 40 años”, señaló Pritchard.

De qué se trata

En esencia, el proyecto ha consistido en que las contrapartes de cada país procesen grandes cantidades de semillas de sus especies nativas, con el fin de almacenarlas a bajas temperaturas (20 grados Celsius bajo cero) para garantizar la sobrevivencia de la especie.

“Las semillas servirán en el futuro para proyectos de reintroducción de especies, restauración de hábitats y otros usos sostenibles”, señaló el experto.

Una ventaja de las orquídeas es que sus semillas son sumamente pequeñas, por lo que se pueden almacenar millones en una pequeña cámara de refrigeración.

Enfoques propios

El biólogo ecuatoriano Eduardo Sánchez señaló que lo interesante es que el equipo de cada país está dando enfoques propios al proyecto, de acuerdo con sus necesidades y las características de su experiencia.

En Ecuador, por ejemplo, la Universidad de Cuenca ha decidido germinar 35,000 plantas de las especies más cotizadas en el mercado, de las cuales se propone vender 10,000 a precios muy bajos, con la idea de saturar la demanda.

Las otras 25,000 se sembrarán en árboles en las cuencas de los ríos, en jardines botánicos y en la misma Universidad, con el fin de estimular el aprecio por estas plantas y el apego a la conservación, así como favorecer el turismo.
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Dos nuevos reportes de orquídeas en el Parque Nacional Natural Puracé

Martes, agosto 17th, 2010

Se encontraron dos nuevos reportes de especies de orquídeas para el país en el Parque Nacional Natural Puracé en cercanías del municipio de San Sebastián en el departamento del Cauca, ubicado en el Macizo Colombiano, sitio que representa una alta biodiversidad para Colombia, ya que en él se logró ubicar una muestra representativa de la familia Orchidaceae, comúnmente denominadas orquídeas.

Se trata de las especies Stelis exigua y Stelis strobilacea, las cuales sólo se habían reportado en Ecuador según la base de datos del Missouri Botanical Garden. Ahora se darán a conocer en la Sociedad Colombiana de Orquideología, para posteriormente ser incluidas en la lista de orquídeas registrada para el país que es elaborada por esta prestigiosa institución.

Este nuevo aporte, es producto de un minucioso estudio realizado por las ingenieras forestales de la Universidad del Cauca, Mary Elena Pantoja y Martha Johanna Rodríguez Villalobos, quienes realizaron su trabajo de grado en el Parque Nacional Natural Puracé.
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Orquídeas en los jardines de Puerto Rico, 2da parte

Lunes, agosto 16th, 2010

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Orquídeas en los jardines de Puerto Rico, 1ra. parte

Viernes, agosto 13th, 2010

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Trichocentrum pachyphyllum

Jueves, julio 22nd, 2010

Trichocentrum pachyphyllum ¡o como demonios se llame!

El nombre científico de una especie es una cápsula de información biológica, ya que nos dice mucho sobre su evolución, distribución geográfica, ecología, estado de conservación y cuidados que hay que tener para su cultivo, entre otras cosas. El gran problema es contar con el nombre adecuado para nuestras plantas.
En los últimos años, los botánicos han sido muy activos y han cambiado numerosos nombres, sobre todo de algunos grupos de interés hortícola como las orquídeas. Ante esta oleada de cambios nomenclaturales desenfrenados, quizá hayamos pensado en volver al uso de los nombres comunes; sin embargo, el uso de éstos no ayudaría en mucho. Lo anterior sucede porque frecuentemente varias especies, que incluso pueden pertenecer a diferentes familias botánicas, se las conoce con el mismo nombre común.
Volviendo al nombre científico, cabe aclarar por convención (a partir de 1758 en que aparece la décima edición de la obra Systema Naturae de Carlos Linneo) siempre se debe mencionar el binomio completo, es decir tanto al género como al epíteto específico juntos. No es correcto decir sólo adenocaula, purpurata, anceps, etc., aunque en muchos casos sepamos de qué género se está hablando. Los géneros se pueden abreviar para facilitar la escritura (sólo con la primera letra); pero el nombre de una especie es binomial, y siempre tiene que mencionarse el género y luego el epíteto específico, tanto al decirlo como al escribirlo. Ya inmiscuidos en este asunto, les comento que tanto los géneros de manera independiente como el binomio género-especie se suelen escribir en cursivas (itálicas) o subrayados, para señalar que es un nombre en latín. Esto de latinizar los nombres es una convención y en cierta manera un “atavismo” de los tiempos en que la lingua franca de la ciencia era el latín, algo similar a lo que ahora representa el idioma inglés.
El nombre del género, por ejemplo, nos da información sobre la situación evolutiva de la especie que nos interesa. Dentro del mismo género estarán los parientes más cercanos. Por ello, también nos brinda información sobre la posible distribución geográfica y, en términos prácticos, también nos da información sobre algunas generalidades de su cultivo. Por ejemplo, si hablamos de Barkeria, inmediatamente pensamos en un género emparentado con Epidendrum, de distribución exclusiva en Mesoamérica, de plantas con tallos tipo caña y raíces carnosas, que requieren de poco medio de cultivo. Ciertamente, se requerirá también del epíteto específico para saber más en detalle cómo cultivarlas, etc.
El porqué cambian de nombre las plantas es un asunto muy complejo. La especie que nos ocupa es un buen ejemplo de algunos de estos cambios y por ello puede de ser utilizada de modelo para clarificar. Originalmente se clasificó como perteneciente al género Oncidium, seguramente por el color amarillo con puntitos café-rojizo, un callo en el labelo y otras estructuras florales. En particular, a esta especie la conocimos durante mucho tiempo como Oncidium cavendishianum Bateman, nombre publicado originalmente en “The Orchidaceae of Mexico and Guatemala t. 3” en 1837. Aquí vale la incorporación de dos notas aclaratorias. La primera tiene que ver con el nombre del autor, o autores, de la especie, que es el nombre (o los nombres) que prosigue(n) del epíteto específico y que no se escribe(n) con cursivas. El nombre de autor es importante porque dos autores diferentes podrían dar el mismo nombre a especies diferentes. No sobra mencionar que para que un nombre sea válido, el autor debe especificar un ejemplar de herbario en el cual se basó la descripción, y ese ejemplar se denomina el ejemplar tipo. De esta manera, si otro individuo se parece al ejemplar tipo será la misma especie y si no entonces se le podrá asignar otro nombre, ya sea como especie nueva o como una variedad (o subespecie) de ésta. El otro punto importante a señalar es la fecha de publicación de la especie. Ya que de acuerdo a código internacional de nomenclatura botánica existe una prioridad cronológica, y se debe utilizar preferentemente el nombre más antiguo válido publicado.
Regresando con nuestra especie, con el tiempo otro botánico (Guido Jozef Braem) pensó que esta planta tenía ciertos atributos que lo hacían suficientemente diferente de los demás Oncidium y lo transfirió a un género diferente: el género Lophiaris Raf. (este género ya había sido descrito previamente, en 1838). De esta manera, en 1993, amanecimos con la sorpresita de que nuestra planta se llamaba ahora como Lophiaris cavendishiana (Bateman) Braem. (publicada en Schlechteriana el 24 de junio de 1993). Además del género, podemos ver que la terminación del epíteto específico se modificó, esto último no tiene mucha relevancia botánica, y lo único que se modifica en el género (tipo de sexo) del nombre de la especie, pues Oncidum es masculino y Lophiaris femenino [En opinión del Dr. Juan José Morrone, eso no fue del todo correcto, ya que sólo deberían concordar gramaticalmente los epítetos que sean adjetivos, que califican al género, pero no los nombre dedicados a alguien]. Entre los motivos que se han utilizado para segregar a este último género, están la presencia de una hoja muy carnosa terminal (similar a una oreja de burro, como su nombre común lo indica) y los tallos muy reducidos en tamaño.
Posteriormente, en 2001, a partir de un análisis filogenético de secuencias de ADN se propuso que no se debía separar al género Lophiaris del género Trichocentrum Poepp. et Endl. (publicado en Nova Genera ac Species Plantarum 2, en 1836). De esta manera, cambiamos una vez más el nombre de nuestra especie, ahora a Trichocentrum cavendishianum (Bateman) M. W. Chase et N. H. Williams (publicado en Lindleyana en 2001), y con lo cual la especie recobró su identidad sexual *.
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Epidendrum stamfordianum

Martes, junio 29th, 2010

por Ligia de Maldonado

CLASIFICACION
Familia: Orchidaceae
Sub-familia: Epidendroideae
Tribu: Epidendreae
Sub-tribu: Laeliinae
Género: Epidendrum
Especie: Epidendrum stamfordianum

Publicado por James Bateman, 1839 en “The orchidaceae of México and Guatemala”
El nombre asignado fue en honor a un orquideólogo del siglo XIX, de apellido Stamford.

SINONIMOS:
Epi. basilare. Klotzch. (1843).
Epi. cycnostalix. Rchb. (1852).
Epi. stamfordianum var. pictum. Lem (1852)
HIBRIDOS
Dos ejemplos conocidos:
• Cattleya Gold Digger x Epi.Stamfordianum.
• Brassavola Little Star x Epi.Stamfordianum.

MORFOLOGIA.
Característica muy distintiva de esta especie es el que poseen seudo bulbos, que en este género es poco común.
Estos son fusiformes y alcanzan hasta 80 cms. Presenta de dos a cuatro hojas en la parte apical de cada seudo bulbo. Hojas coriáceas de 13 a 24 cms. de largo por 3 a 7 cms. De ancho.
Su vara floral puede medir hasta 60 cms. Como característica especial, es el único Epidendrum en el que ésta surge de la base del seudo bulbo y también se ha observado que en raras ocasiones la inflorescencia es apical, es decir que nace en el ápice del seudo bulbo en medio de las hojas.
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Cypripedium reginae

Martes, junio 22nd, 2010

Laelia speciosa

Martes, junio 8th, 2010


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