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Almacenan semillas para salvar orquídeas

Viernes, septiembre 17th, 2010


El el proyecto participan científicos de 23 países de América, Asia y Europa, y almacenan especies de todo el mundo, inclusive del hemisferio norte.

Científicos planean repoblar bosques del planeta

SAN JOSE, Costa Rica – Las orquídeas que repoblarán los bosques del futuro duermen en tubos de vidrio, en cámaras a 20 grados bajo cero, al cuidado de una peculiar sociedad de científicos de todo el mundo.

Se trata de una iniciativa de científicos de 23 países de América, Asia y Europa, que integran el proyecto “Almacenamiento de Semillas de Orquídeas para el Uso Sostenible” (OSSSU, por sus siglas en inglés), reunidos hasta el viernes en Costa Rica.

Su misión consiste en garantizar que, pese a la abusiva explotación comercial y los embates del cambio climático, dentro de 100 ó 200 años la humanidad siga disfrutando de estas maravillosas flores, consideradas entre las más hermosas del planeta.

Red de bancos

El investigador Hugh Pritchard, uno de los padres de la idea y científico del Millennium Seed Bank Project de Gran Bretaña, explicó a la AFP que el objetivo del OSSSU es construir una red de bancos de semillas alrededor del mundo, que garanticen la preservación en una primera etapa de 250 especies de orquídeas.

Aunque en el mundo existen unas 35.000 especies de estas plantas, se ha identificado a un grupo de 250 como las que se encuentran en mayor peligro de extinción por diferentes factores, explicó el científico.

“Uno de estos factores es la sobre extracción de especímenes de los bosques con fines comerciales; otro es el cambio climático que se supone acelerará la desaparición de muchas especies en los próximos 40 años”, señaló Pritchard.

De qué se trata

En esencia, el proyecto ha consistido en que las contrapartes de cada país procesen grandes cantidades de semillas de sus especies nativas, con el fin de almacenarlas a bajas temperaturas (20 grados Celsius bajo cero) para garantizar la sobrevivencia de la especie.

“Las semillas servirán en el futuro para proyectos de reintroducción de especies, restauración de hábitats y otros usos sostenibles”, señaló el experto.

Una ventaja de las orquídeas es que sus semillas son sumamente pequeñas, por lo que se pueden almacenar millones en una pequeña cámara de refrigeración.

Enfoques propios

El biólogo ecuatoriano Eduardo Sánchez señaló que lo interesante es que el equipo de cada país está dando enfoques propios al proyecto, de acuerdo con sus necesidades y las características de su experiencia.

En Ecuador, por ejemplo, la Universidad de Cuenca ha decidido germinar 35,000 plantas de las especies más cotizadas en el mercado, de las cuales se propone vender 10,000 a precios muy bajos, con la idea de saturar la demanda.

Las otras 25,000 se sembrarán en árboles en las cuencas de los ríos, en jardines botánicos y en la misma Universidad, con el fin de estimular el aprecio por estas plantas y el apego a la conservación, así como favorecer el turismo.
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Biotecnología aplicada al cultivo de Orquídeas

Jueves, septiembre 16th, 2010

Autor: Ricardo A. Prosdocimi

1ª ediciòn – Buenos Aires, Argentina – 2009.
256 paginas con 63 ilustraciones y fotos en Blanco y negro
Tamaño: 22 x 15 cm.

Libro técnico sobre siembra de semillas, cultivo de meristemas, polinización e híbridos de Orquídeas. El lector disfrutará con los textos explicativos, sus imágenes.
La obra está diseñada en dos partes: La primera parte comprende lo referente a los cultivos, donde se menciona la situación ecología de las orquídeas, la historia de los cultivos in vitro, su germinación y siembra, con las técnicas in vivo e in vitro, y los trasplantes, hasta su rustificación. La segunda parte contiene referencias botánicas de la flor, componentes, placentación, posición del ovario, el sexo, inflorescencias, etc. Se exponen además algunos mecanismos para evitar la autofecundación. El capítulo de híbridos incluye una introducción a la genética elemental, la denominación de los híbridos y su registro.
Se incluye un anexo sobre algunos tiempos de maduración de frutos y semillas de orquídeas.

Si desea adquirir el libro lo puede hacer a través del siguiente link:
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Dos nuevos reportes de orquídeas en el Parque Nacional Natural Puracé

Martes, agosto 17th, 2010

Se encontraron dos nuevos reportes de especies de orquídeas para el país en el Parque Nacional Natural Puracé en cercanías del municipio de San Sebastián en el departamento del Cauca, ubicado en el Macizo Colombiano, sitio que representa una alta biodiversidad para Colombia, ya que en él se logró ubicar una muestra representativa de la familia Orchidaceae, comúnmente denominadas orquídeas.

Se trata de las especies Stelis exigua y Stelis strobilacea, las cuales sólo se habían reportado en Ecuador según la base de datos del Missouri Botanical Garden. Ahora se darán a conocer en la Sociedad Colombiana de Orquideología, para posteriormente ser incluidas en la lista de orquídeas registrada para el país que es elaborada por esta prestigiosa institución.

Este nuevo aporte, es producto de un minucioso estudio realizado por las ingenieras forestales de la Universidad del Cauca, Mary Elena Pantoja y Martha Johanna Rodríguez Villalobos, quienes realizaron su trabajo de grado en el Parque Nacional Natural Puracé.
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Orquídeas en los jardines de Puerto Rico, 2da parte

Lunes, agosto 16th, 2010

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Orquídeas en los jardines de Puerto Rico, 1ra. parte

Viernes, agosto 13th, 2010

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Hormonas vegetales

Lunes, agosto 2nd, 2010

por Rodrigo González

Las hormonas vegetales o también llamadas fitohormonas fueron descubiertas a medianos del siglo 19 y extensivamente divulgadas por Charles Darwin, ampliando el conocimiento de sus efectos en la observación del fototropismo de las plantas.
Las fitohormonas se producen en pequeñas cantidades en diferentes tejidos vegetales y son más sencillas molecularmente, que las hormonas animales, que se producen en glándulas especificas.
El desarrollo de las plantas incluye dos factores básicos, el crecimiento en masa (cambios cuantitativos) y la diferenciación (actividades que hace que aparezcan nuevas estructuras funcionales).
Los mecanismos que regulan el desarrollo vegetal son influenciados por factores endógenos, como las fitohormonas y por factores exógenos, como la luz, agua y nutrientes.
Las hormonas vegetales controlan un gran número de sucesos, entre ellos el crecimiento de las plantas, la caída de las hojas, la floración, la formación del fruto y la germinación. Una fitohormona interviene en varios procesos, y del mismo modo todo proceso está regulado por la acción de varias fitohormonas. Se establecen fenómenos de antagonismo
y balance hormonal que conducen a una regulación precisa de las funciones vegetales, lo que permite solucionar el problema de la ausencia de sistema nervioso.
Las principales fitohormonas vegetales son las auxinas, gibere-linas y citoquinas (como estimuladores del crecimiento)

Ácido abcísico y etileno (inhibidores o maduradores), ácido salicílico y hormonas polipeptícas (inducen la expresión de genes de defensa).

Auxinas
Son las primeras hormonas que se describieron y están compuestas para estimular la elongación de la planta. Se sintetizan en las regiones meristemáticas del ápice de los tallos, producen curvatura del tallo hacia la fuente de luz (fototropismo) y evitan el desarrollo de yemas laterales. Su representante más abundante en la naturaleza es
• Ácido indolacético (IAA), otros son
• Ácido indolbutírico (IAB)
• Ácido fenilacético
El IAA actúa solo y en combinaciones de Giberelinas sobre la elongación de las células. Es responsable del fototropismo (hacia la luz) y el gravo tropismo (Raíces crecen hacia abajo).
El IAB actúa en el enraízamiento.

Giberelinas
Es un grupo de hormonas muy heterogéneo, aunque básicamente tienen una estructura química en común. Se conocen mas de 100 derivados, pero no todos son activos en las plantas. Los mas activos son Ácido Giberélico numero 1, 3 y 4, abreviando como AG1, AG3 y AG4. El ácido giberélico 3 (AG3) se sintetiza industrialmente, para su aplicación en la agricultura.
Se utiliza para facilitar la germinación de semillas, elongación de tallos, incremento en el diámetro radial de tallos, inducción de florecimiento.

Citoquinina
Las citoquininas o citocininas constituyen un grupo de hormonas vegetales que promueven la división y diferenciación celular. Son un grupo más reducido de hormonas y deben su nombre a su función “citokinesis” que se refiere al proceso de división celular. Citoquininas actúan solo y en conjunto con las auxinas en la formación de órganos específicos, como raíces, hojas, tallos, flores o frutos. Citoquininas y auxinas deben
estar en balance, porque un balance alto de auxinas favorece la
formación de raíces mientras que un balance alto de citoquininas favorece la formación de tallos.

Florigen
En 1937, un fisiólogo ruso, ha demostrado la existencia de un agente que induce la floración de la planta. Florigen o hormona floreciente son los términos usados para esta presumida hormona – como las moléculas que controlan y/o disparan florecimiento en plantas. Hasta hoy en día la “hormona floreciente” sigue siendo un misterio.
Hoy se considera al Florigen como un concepto fisiológico, influenciado p o r f a c t o r e s e x ó g e n o s (fotoperiodismo, cambio de temperatura) y endógenos, como giberelinas y citoquininas.
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Trichocentrum pachyphyllum

Jueves, julio 22nd, 2010

Trichocentrum pachyphyllum ¡o como demonios se llame!

El nombre científico de una especie es una cápsula de información biológica, ya que nos dice mucho sobre su evolución, distribución geográfica, ecología, estado de conservación y cuidados que hay que tener para su cultivo, entre otras cosas. El gran problema es contar con el nombre adecuado para nuestras plantas.
En los últimos años, los botánicos han sido muy activos y han cambiado numerosos nombres, sobre todo de algunos grupos de interés hortícola como las orquídeas. Ante esta oleada de cambios nomenclaturales desenfrenados, quizá hayamos pensado en volver al uso de los nombres comunes; sin embargo, el uso de éstos no ayudaría en mucho. Lo anterior sucede porque frecuentemente varias especies, que incluso pueden pertenecer a diferentes familias botánicas, se las conoce con el mismo nombre común.
Volviendo al nombre científico, cabe aclarar por convención (a partir de 1758 en que aparece la décima edición de la obra Systema Naturae de Carlos Linneo) siempre se debe mencionar el binomio completo, es decir tanto al género como al epíteto específico juntos. No es correcto decir sólo adenocaula, purpurata, anceps, etc., aunque en muchos casos sepamos de qué género se está hablando. Los géneros se pueden abreviar para facilitar la escritura (sólo con la primera letra); pero el nombre de una especie es binomial, y siempre tiene que mencionarse el género y luego el epíteto específico, tanto al decirlo como al escribirlo. Ya inmiscuidos en este asunto, les comento que tanto los géneros de manera independiente como el binomio género-especie se suelen escribir en cursivas (itálicas) o subrayados, para señalar que es un nombre en latín. Esto de latinizar los nombres es una convención y en cierta manera un “atavismo” de los tiempos en que la lingua franca de la ciencia era el latín, algo similar a lo que ahora representa el idioma inglés.
El nombre del género, por ejemplo, nos da información sobre la situación evolutiva de la especie que nos interesa. Dentro del mismo género estarán los parientes más cercanos. Por ello, también nos brinda información sobre la posible distribución geográfica y, en términos prácticos, también nos da información sobre algunas generalidades de su cultivo. Por ejemplo, si hablamos de Barkeria, inmediatamente pensamos en un género emparentado con Epidendrum, de distribución exclusiva en Mesoamérica, de plantas con tallos tipo caña y raíces carnosas, que requieren de poco medio de cultivo. Ciertamente, se requerirá también del epíteto específico para saber más en detalle cómo cultivarlas, etc.
El porqué cambian de nombre las plantas es un asunto muy complejo. La especie que nos ocupa es un buen ejemplo de algunos de estos cambios y por ello puede de ser utilizada de modelo para clarificar. Originalmente se clasificó como perteneciente al género Oncidium, seguramente por el color amarillo con puntitos café-rojizo, un callo en el labelo y otras estructuras florales. En particular, a esta especie la conocimos durante mucho tiempo como Oncidium cavendishianum Bateman, nombre publicado originalmente en “The Orchidaceae of Mexico and Guatemala t. 3” en 1837. Aquí vale la incorporación de dos notas aclaratorias. La primera tiene que ver con el nombre del autor, o autores, de la especie, que es el nombre (o los nombres) que prosigue(n) del epíteto específico y que no se escribe(n) con cursivas. El nombre de autor es importante porque dos autores diferentes podrían dar el mismo nombre a especies diferentes. No sobra mencionar que para que un nombre sea válido, el autor debe especificar un ejemplar de herbario en el cual se basó la descripción, y ese ejemplar se denomina el ejemplar tipo. De esta manera, si otro individuo se parece al ejemplar tipo será la misma especie y si no entonces se le podrá asignar otro nombre, ya sea como especie nueva o como una variedad (o subespecie) de ésta. El otro punto importante a señalar es la fecha de publicación de la especie. Ya que de acuerdo a código internacional de nomenclatura botánica existe una prioridad cronológica, y se debe utilizar preferentemente el nombre más antiguo válido publicado.
Regresando con nuestra especie, con el tiempo otro botánico (Guido Jozef Braem) pensó que esta planta tenía ciertos atributos que lo hacían suficientemente diferente de los demás Oncidium y lo transfirió a un género diferente: el género Lophiaris Raf. (este género ya había sido descrito previamente, en 1838). De esta manera, en 1993, amanecimos con la sorpresita de que nuestra planta se llamaba ahora como Lophiaris cavendishiana (Bateman) Braem. (publicada en Schlechteriana el 24 de junio de 1993). Además del género, podemos ver que la terminación del epíteto específico se modificó, esto último no tiene mucha relevancia botánica, y lo único que se modifica en el género (tipo de sexo) del nombre de la especie, pues Oncidum es masculino y Lophiaris femenino [En opinión del Dr. Juan José Morrone, eso no fue del todo correcto, ya que sólo deberían concordar gramaticalmente los epítetos que sean adjetivos, que califican al género, pero no los nombre dedicados a alguien]. Entre los motivos que se han utilizado para segregar a este último género, están la presencia de una hoja muy carnosa terminal (similar a una oreja de burro, como su nombre común lo indica) y los tallos muy reducidos en tamaño.
Posteriormente, en 2001, a partir de un análisis filogenético de secuencias de ADN se propuso que no se debía separar al género Lophiaris del género Trichocentrum Poepp. et Endl. (publicado en Nova Genera ac Species Plantarum 2, en 1836). De esta manera, cambiamos una vez más el nombre de nuestra especie, ahora a Trichocentrum cavendishianum (Bateman) M. W. Chase et N. H. Williams (publicado en Lindleyana en 2001), y con lo cual la especie recobró su identidad sexual *.
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Taiwan Orchids Show(Bingdong Country) II

Lunes, julio 12th, 2010

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Taiwan Orchids Show(Bingdong Country) I

Sábado, julio 10th, 2010

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Tainan City Orchid Show

Viernes, julio 2nd, 2010

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