Día de la “Monja Blanca”

por Bernd Martin

El 21 de febrero es el día de la Monja Blanca, reconocida y resguardada por el Ministerio de Medio Ambiente.
La leyenda sobre su nombre, que más me gusta, es la siguiente:
La bellísima hija de Príamo y Hécuba, los últimos y desventurados rey y
reina de la antigua Troya, fue madrina en el bautizo de nuestra flor nacional, Lycaste skinneri variedad alba.
Su inmaculada blancura y su belleza aristocrática encantó a la señora Leticia M. Southerland en el año 1933, cuando esta flor fue exhibida en una exposición de flores en Miami Beach, Florida.
Ella movió todos los registros para que sus amigos en Guatemala elevaran esta magnífica representante botánica al status de patrimonio nacional. En febrero 1934 quedó la citada “Monja Blanca” (Lycaste skinneri alba) como representativa de la “Flor Nacional”.
Sin embargo, este fue el inicio del fin de nuestra Flor Nacional por el hecho de ser un manjar para los coleccionistas privados. Fue tanto el comercio que se dio acerca de la “Monja Blanca” que hacia
finales de los años ´30 se exportaban cientos de miles de ejemplares de “Monjas” hacia diferentes partes del mundo, sin que hubiese una legislación que la protegiese de los constantes saqueos de
los bosques vírgenes de las Verapaces.



La Monja Blanca es un mutante de la más común forma rosada de la Lycaste skinneri.
Los insectos no ven el color blanco, por eso estas flores atraen sus polinizadores con un perfume. Pero nuestra Monja Blanca carece de un perfume, por eso no se poliniza en forma natural. Razones por las que la Monja Blanca es una especie muy rara.


Lycaste skinneri variedad alba, la Monja Blanca, recibió su nombre porque la columna, enmarcada por los dos pétalos de arriba y el labelo como base, presenta una monjita en posición de rezar.

El nombre de George Ure Skinner, el comerciante ingles, quien hizo sus colectas en Guatemala, está estrechamente ligado a las Lycaste. La más famosa es la Lycaste skinneri, de la cual Bateman recibió
ejemplares en 1840 y es la más apreciada especie entre todas las Lycaste por su tamaño, forma y color rosado.
Nuestra flor nacional, Lycaste skinneri variedad alba, fue descrita por Scheidweiler en 1842 como Maxilliaria virginales. Mas adelante cambió a Lycaste virginales y posteriormente a Lycaste skinneri variedad alba.
Las Lycaste tienen como hábitat los bosques primarios, donde crecen en las partes inferiores, con sombra y alta humedad ambiental.
Lamentablemente los bosques primarios han sido deforestados, principalmente en Alta Verapaz, que antes llamábamos la cuna de las Lycaste.

Fuente: Sr.Bernd Martin

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