Laelia crawshayana

Esta especie es una de las más bonitas y menos conocidas de las laelias mexicanas. Solamente hasta en fechas recientes que se ha desenmarañado parte de su historia y su misterio.

En 1881 llegó a Inglaterra un envío de plantas para Frederick Sander (1847-1920) que supuestamente eran de L. autumnalis, aunque con algunas diferencias vegetativas menores. El comercio de estas plantas era la motivación principal para su recolecta y por ello no se tomaron los datos exactos del lugar de procedencia de las plantas. En enero de 1883, una de estas plantas floreció en la colección de un notable cultivador de ese tiempo Mr. De Barri Crawshay-. Al notar ciertas diferencias importantes entre su planta y L. autumnalis, Crawshay envió material a la ciudad de Leipzig en Alemania donde trabajaba la autoridad mundial de su tiempo en orquídeas Heinrich Gustav Reichenbach, como un posible híbrido entre L. autumnalis y L. anceps. H.G. Reichenbach (1823-1889) es más conocido como Reichenbach f., o de forma abreviada sólo como Rchb.f., donde la f. minúscula refiere al carácter de hijo – del latín “filio”- dado que su padre también fue un ilustre botánico)- Este investigador, en ese mismo año (1883) la describió formalmente como Laelia crawshayana en honor a su cultivador.

Para 1910, Charles Henry Curtis, en su libro “Orchids for everyone” (disponible gratis en internet: http://www.archive.org/details/orchidsforeveryo00curt), escribía que Laelia crawshayana podría ser un híbrido natural entre L. albida y L. anceps, pero tampoco ofrecía más información que una mera probabilidad.

Imagino que los híbridos en que se pensaron como posibles progenitores de L. crawshayana estaban en función de las especies que se conocían en ese entonces, y quizá por ello no se pensó en un origen a partir de la hibridación natural entre L. autumnalis y L. eyermaniana; ya que esta última especie fue descrita cinco años después que L. crawshayana (en 1888, también por Reichenbach f.). Cabe mencionar que el posible híbrido entre L. autumnalis y L. anceps igualmente fue mencionado como el posible origen de L. gouldiana (del estado de Hidalgo). Como nota al margen, esta última especie fue descrita también Reichenbach f. en 1888. Sin embargo, existen numerosas diferencias florales, vegetativas, fenológicas y de distribución geográfica entre L. gouldiana y L. crawsayana como para pensar que hayan tenido el mismo origen híbrido. Quizá por ello, se pensó que el origen de L. crawsayana pude ser por efecto de hibridación entre L. autumnalis y L. albida. En este sentido, es probable que las formas de color más claro se clasificaran como Laelia crawshayana var. leucoptera Rchb. f. (que refiere a “alas blancas”), y estas a su vez asemejaran más a un posible híbrido con L. albida (de flores blancas). Sin embargo, el hecho de que no se contara con una localidad precisa del área de origen de estas plantas, contribuyó a que no se pudiera concluir mucho al respecto. Esto último es debido a que no se sabía si todas la plantas de la localidad eran iguales, o siestas plantas eran en realidad casos esporádicos en una población de alguna otra especie (por ejemplo de L. autumnalis).

En 1984, Roberto González Tamayo y Eric Hágsater describieron a Laelia bancalarii a partir de una planta del estado de Jalisco que presentaba características muy distintivas de las otras Laelia. Posteriormente, al comparar a esta nueva especie con la anteriormente descrita por Reichenbach f. se vio que eran la misma especie. Debido a la prioridad dada por la antigüedad en la descripción el nombre, el término adecuado botánicamente para referir a esta especie es Laelia crawshayana. Pero de todos modos, para muchos de nosotros el nombre de L. bancalarii es más familiar y por ello lo utilizamos más frecuentemente. Aquí aplica el criterio del gusto del cultivador a llamar a sus planas como más le guste o le acomode.

Las exploraciones en las localidades naturales de estas plantas ha arrojado más información y ahora se han despejado algunas dudas sobre el misterio que acompañaba a esta especie. Hasta ahora se conocen pocas localidades donde habita esta especie, pero aparentemente es algo frecuente en esos sitios. Curiosamente, a pesar de la limitación geográfica, esta especie es notablemente variable en cuanto a sus formas y colores. Existe algunos clones muy similares a L. autumnalis, de flores grandes y pétalos delgados, mientras que hay otras de pétalos más anchos, de formas más parecidas a L. eyermaniana. Algunas son de color oscuro, mientras otras son de color claro. También se han encontrado formas semialbas (en realidad algo así como amesianas o concolor).

En algunas plantas de L. crawshayana el lóbulo medio del labelo presenta unas bandas de color que asemejan un poco al de L. speciosa, pero sin llegar a tener la vistosidad de esta última. Sin embargo, este uno de los rasgos florales que yo veo como más distintivos entre L. autumnalis y L. crawshayana. A pesar de ello, para la mayoría de nosotros el rasgo más distintivo de L. bancalarii es la época de floración, pues florece a principios del año (de enero a marzo, que corresponde a finales del invierno y el inicio de la primavera en México).

La particular fenología de esta especie la hace muy deseable para tenerla en una buena colección de laelias, pues de esta manera se pueden tener flores de éste género durante todo el año. En este sentido habría que mencionar que L. crawshayana es la última en florecer a partir del bulbo maduro, en este caso del año (o temporada lluviosa) anterior, ya que la siguiente especie en florecer es L. speciosa que florece del brote en formación. De esta manera, si usted quiere tener flores de Laelia todo el año tendrá que tener: Laelia anceps subesp. anceps de las formas tanto de Guatemala como las de Chiapas, que florecen entre agosto y septiembre. Luego tendrá que conseguir alguna L. gouldiana, que florecen a finales de septiembre y durante octubre. Tener alguna L. eyermaniana ayudará también para tener flores en estos meses, pues son algo “tempraneras”. Para finales de octubre, todo noviembre y principios de diciembre hay muchas opciones, pues en estos meses que corresponden al final de la temporada lluviosa- florecen la gran mayoría de las especies del género. Entre estas especies podemos citar a L. autumnalis, L. albida, L. anceps subesp. anceps de las formas de la vertiente del Golfo de México, particularmente del estado de Veracruz, L. anceps subesp. dawsonii forma chilapensis (de Guerrero), así como las laelias más tropicales: L. rubecens y L. aurea. Para tener flores hacia finales de diciembre y principios de enero hay que tener alguna L. anceps subesp. dawsonii forma dawsonii (de las blancas de Oaxaca). Para contar con flores en enero y febrero habrá que hacer espacio y comprar alguna L. superbiens. Como ya se mencionó L. crawshayana es ideal para tener flores de febrero a marzo. Para finales de marzo ya pueden empezar a florecer algunas L. speciosa muy adelantadas y su floración se extenderá, en las más tardías, hasta finales de mayo y principios de junio. Para finales de junio y para julio lo que hay que hacer es ir con su surtidor de plantas preferido y comprar un Phalaenopsis rosado, cambar la etiqueta por una que diga Laelia sp. o “no identificada” y asunto resuelto. Las flores del Phalaenopsis durarán hasta que florezcan de nuevo las L. anceps más sureñas.

Existe una razón por la cual es difícil, si bien no imposible, tener flores de Laelia y de otras orquídeas mexicanas de junio a agosto (en nuestro hemisferio), pues corresponden al verano, el cual se caracteriza por se la época de lluvias. En esta temporada del año las plantas crecen y no hay tiempo, ni recursos, para distraerse sociabilizando con sus vecinas. En muchos de los hábitats de estas plantas prácticamente no volverá a llover de manera seguida durante varios meses, sobre todo de noviembre a mayo.

Por último, existe un punto adicional a favor del cultivo de L. crawshayana, que es su relativa tolerancia al calor. Esto último es debido a que proviene de encinares ubicados entre los 1,100 y los 1,500 m s.n.m. Por otro lado, en la ciudad de México, a 2,200 m de altitud, las plantas de esta especie se cultivan sin ningún problema en el exterior, bajo una malla sombra, bajo el mismo régimen de riego y fertilización que otras Laelia de ese grupo.

Agradezco a Roberto Frías y a Alejandro Espinosa Topete por las plantas que me obsequiaron y que me permitieron disfrutar en casa de las flores de esta especie.

Eduardo A. Pérez García
Departamento de Ecología y Recursos Naturales
Facultad de Ciencias
Universidad Nacional Autónoma de México
Circuito Exterior s/n.
Ciudad Universitaria,
Coyoacán, México D.F., Cp. 04510
México

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3 Responses to “Laelia crawshayana”

  1. Elsa Lora Says:

    Que flor tan hermosa,me podria decir donde se puede comprar?

  2. margarida Says:

    me podria decir donde se puede comprar ?

  3. margarida massa Says:

    me podria decir onde se puede obtener esta especie?

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