Isochilus alatus Schltr.

By orquidofilo, 25 March, 2009, No Comment

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Con cerca de 30,000 especies silvestres, la familia de las orquídeas es una de las más diversas del planeta. De acuerdo con la teoría de la evolución, todas estas especies se originaron a partir de un ancestro común. Los biólogos tratan de reconstruir como ha ido sucediendo este proceso natural, y para ello utilizan a la taxonomía y a la sistemática para clasificar, de una forma ordenada y jerárquica, a las especies. Sin embargo, la tarea es muy complicada, no sólo por que actualmente existen muchas especies, sino porque sólo vemos una parte de la película. Esto último se debe, al menos en parte, a que ahora vemos a las especies actuales, pero en orquídeas no existen fósiles que nos muestren cómo fue el proceso evolutivo. Una forma con la que los taxónomos se ayudan en la clasificación es mediante la subdivisión de la familia en grupos y subgrupos. Estos grupos se ubican a diferentes niveles, siguiendo una jerarquía que debe reflejar los procesos de divergencia. De esta manera, los grupos superiores sugieren una diferenciació n más antigua y los grupos de menor jerarquía referirán una diferenciació n más reciente. La mayoría de nosotros conocemos los grupos de diferenciació n más reciente, los géneros y las especies, incluyendo las categorías por debajo del nivel de especies como subespecies, variedades y formas hortícolas. Al ser las categorías de más reciente formación, las diferencias son más sutiles y por ello son más susceptibles de ser modificados.

En el otro extremo de esta jerarquía, dentro del nivel de familia, los grandes grupos se denominan subfamilias, tribus y subtribus. Dentro de la familia Orchidaceae existen las siguientes cinco subfamilias: Apostasioideae (con 16 especies y 2 géneros), Vanilloideae (250 spp/15 gén.), Cypripedioideae (155 spp./5 gén.), Orchidoideae (4700 spp./211 gén.), y Epidendroideae (19,800 spp./570 gén.). Como se podrá notar estos grupos tienen nombres derivados de un género representativo. Cabe señalar que la forma en que terminan los nombres de los grupo indica su nivel; por ejemplo, la terminación “aceae” indica nivel de familia (ejemplo; Orchidaceae) , mientras que “oideae” indica una subfamilia (ejem; Orchidoideae) , “eae” señala a una tribu (ejem; Epidendreae) y la terminación “inae” a una subtribu (ejem; Bletiinae, Chysiinae, Ponerinae). Tradicionalmente los grupos se han formado por la presencia de caracteres morfológicos, particularmente los caracteres compartidos entre las especies del grupo. Recientemente, la incorporación de las características genéticas ha permitido a los taxónomos incorporar nuevos caracteres, que antes eran imperceptibles a los ojos de los taxónomos. El lado bueno de este avance científico es que los grupos que ahora se reconocen tienen un sustento más natural. El lado malo del asunto es que esto ha generado un sin número de cambios taxonómicos, que tienen hartos a los aficionados e incluso a los demás biólogos (los que no son taxónomos). La subtribu Ponerinae es un grupo que se sustenta más por los resultados de las clasificaciones basadas en la información genética (filogenias moleculares) que en los caracteres morfológicos tradicionales. Esta subtribu está formada por los géneros Isochilus, Ponera, Nemaconia y Helleriella, y en total tienen unas 22 ó 26 especies. Esta subtribu se distribuye de manera exclusiva en América tropical, desde México hasta Argentina, e incluye algunas isla del caribe, como Cuba y Jamaica. El género Isochilus tiene alrededor de 9 especies en México, y sólo unas cuantas más (cuatro o cinco) que se distribuyen en Centro y Sudamérica. Cabe señalar que muchas de las especies que se han descrito de este grupo en realidad son sinónimos; esto es, son diferentes nombres para las mismas especies. Los Isochilus se reconocen por presentar plantas cespitosas (amacolladas) , de crecimiento simpodial, con tallos delgados, numerosas hojas distribuidas a lo largo del tallo, y raíces carnosas (algunas con tonos morados). Las inflorescencias se ubican en la punta de los tallos y no son pedunculadas. Casi todas las especies de este género se parecen entre sí, y por lo tanto su clasificación ha sido algo complicada.

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Isochilus alatus se reconoce por presentar las hojas horizontales (no erectas) y ligeramente anchas. Las flores de esta especie son pequeñas (< 1 cm), y están dispuestas de manera dística en la inflorescencia. Las hojas apicales de los tallos son verdes, y no ligeramente moradas como en otras especies. Las flores son de color rosado y no son muy llamativas de forma individual, pero en grupo forman un atractivo conjunto. Los I. alatus son plantas epífitas, que se distribuyen en los estados de Oaxaca y Chiapas, en México, pero además se les encuentra en Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá. Habita desde los 800 m hasta los 1,800 m s.n.m., en bosques de neblina de montaña, y bosques de pino-encino-Liquidambar. El cultivo de esta especie es relativamente fácil y son plantas que crecen rápido, de tal manera que en unos pocos años se tienen plantas grandes y vistosas. Les gusta la luz intensa, pero no el sol directo. El medio de cultivo debe ser poroso para que no se pudran las raíces. Son plantas sensibles a la falta de humedad en el ambiente, así que es conveniente rociar con agua frecuentemente.

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La floración de I. alatus es en diciembre y enero (...al menos mi planta…), en el invierno del hemisferio norte. Las flores de esta especie no duran mucho, sólo unos cuantos días, y en conjunto la floración de toda la planta generalmente no se extiende más de un par de semanas. Esto es muy llamativo, porque en este caso se puede decir que la floración de la planta dura menos que la vigencia del nombre de la especie. Un rasgo notable de las plantas de Isochilus es que en las hojas jóvenes se presenta una marca (dos en algunas especies), es una especie de muesca. La presencia de las marcas foliares ha sido objeto de una tesis interesante, realizada por Liliana Cervantes y dirigida por el Dr. Gerardo Salazar (IB-UNAM). La conclusión a la que se llegó con este estudio es que, al parecer, estas marcas son una impresión de la yema axilar del entrenudo siguiente. No se ha encontrado función alguna para estas marcas foliares, y por lo tanto se interpretan como una especie de error en el crecimiento. ¿Tendrá esta marca alguna utilidad en el futuro? Bueno eso es algo que sólo la evolución dirá, si es que dejamos a esta plantas seguir su curso natural.

Eduardo A. Pérez García
Departamento de Ecología y Recursos Naturales
Facultad de Ciencias
Universidad Nacional Autónoma de México
Circuito Exterior s/n.
Ciudad Universitaria,
Coyoacán, México D.F., Cp. 04510
México
encyclia_nizandensi s@yahoo.com. br

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