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Las plantas florales crecen en el Caribe, un “punto caliente” de biodiversidad, pero, ¿qué hacer con las orquídeas invasivas?

por Suzanna Engman

La mayoría de las nueve especies de orquídeas invasivas identificadas en Puerto Rico se importaron para propósitos agrícolas u ornamentales, según el experto en orquídeas James Ackerman, biólogo de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, co-autor de Orchids of Puerto Rico and the Virgin Islands y autor de An Orchid Flora of Puerto Rico and the Virgin Islands y Flora of the Greater Antilles: Orchidaceae, que está a punto de publicarse. Sin embargo, las semillas de la Oeceoclades maculata, una orquídea invasiva original de África, pudieron haber sido traídas aquí por el viento desde Brasil.

Roy Woodbury, ex profesor de la UPR-RP, fue quien primero notó esta orquídea invasiva a mediados de la década de los 60. Cuando la especie Oeceoclades fue encontrada en los cañaverales de la República Dominicana, los agricultores la talaron, señala, pero al igual que los pedazos de escoba se convirtien en nuevas escobas en El aprendiz de mago, los trabajadores sólo lograron propagar las orquídeas vegetativamente, pues muchos de los pedazos germinaron.

El proyecto financiado por CATEC, en el que actualmente trabajan Ackerman y los profesores de Biología Paul Bayman y Raymond Tremblay, investiga tres tipos de orquídeas invasivas: Oeceoclades de África, y otras dos de Asia, Arundina graminifolia y Spathoglottis plicata. Oeceoclades es la que más se ha propagado. Los científicos quieren identificar los mecanismos de crecimiento de la población que estas especies invasivas utilizan para proliferar, la relación entre la proliferación y la historia del uso de la tierra, y si estas especies invasivas compiten con las orquídeas nativas por los hongos, que son necesarios para que las semillas germinen. En otras palabras, ¿qué causa que unas especies de orquídeas sean invasivas y otras no?

“¿Será porque son muy flexibles en cuanto a lo que parasitan?” Puede que el resto de las orquídeas que no son invasivas sean sumamente selectivas en cuanto a los hongos que parasitan. De manera que la selección de hongos de una especie de orquídea invasiva puede ser muy amplia y variada, o puede ser muy específica, pero con un determinado hongo que se encuentra por todas partes. No sabremos esto hasta que obtengamos la información micorrizal e identifiquemos los hongos que las distintas especies utilizan”, dice Ackerman.

Aquí es donde intervienen tres estudiantes del micólogo (es decir, experto en hongos) Paul Bayman. Para identificar un hongo, ellas secuencian pedazos de su ADN. “O aislamos el hongo, o tomamos la raíz que contenga el hongo y agrandamos un gen fúngico, que se encuentra en el hongo pero no en la planta, y de ahí sacamos la secuencia. Luego lo comparamos con GenBank, que es una base de datos enorme que contiene más de mil millones de secuencias de ADN, para ver a qué se asemeja más”, explica Bayman. Luego de identificar el hongo, ellos examinan si el hongo tiene la capacidad de ayudar a que la semilla de la orquídea germine.

El investigador José Carlos Rodrígues, de la Estación Experimental Agrícola de Río Piedras, también estudia las orquídeas. “Se interesa por los ácaros invasivos y los virus de plantas que portan. Él quiere ver si las orquídeas invasivas albergan algo dañino que pudiera transmitirse a los cultivos hortícolas o agrícolas, pero además le interesa saber si se puede transmitir a la vegetación nativa también”, dice Ackerman.

Raymond Tremblay, un investigador de vida silvestre y profesor asociado de Biología en la UPR-Humacao, provee un análisis estadístico de los datos ecológicos de las orquídeas invasivas para calcular el efecto de la especie, cuán invasiva es y cuán rápido se propaga. Los científicos llaman a esto un análisis de viabilidad de una población y cuando hablan de especies invasivas, discuten cuán rápido la especie se distribuye y crece.

Muchos factores limitan el crecimiento poblacional, como, por ejemplo, los depredadores, pero una especie invasiva tiene una ventaja sobre las poblaciones endémicas. A menudo cuando una especie exótica se establece en un nuevo lugar, no tiene depredadores naturales y puede propagarse rápidamente, convirtiendo la especie exótica en una invasiva. “Probablemente, uno de los mejores ejemplos es el conejo que se introdujo en Australia, o el sapo Bufo marinus, que se introdujo hace poco en el norte de Australia, y está aumentando su distribución alrededor de 70 kilómetros al año, básicamente porque carece de depredadores naturales y los pocos que existen en esa área de Australia, mueren envenenados al morder el sapo. Por tanto, estos depredadores no son muy eficaces, lo que sucede a menudo y con mucha frecuencia en las islas”, dice Tremblay.

A veces las especies invasivas crecen de una manera descontrolada, y luego se reduce su población. Esto parece haberle sucedido a la población de la orquídea invasiva Oeceoclades. “En algún momento en los últimos 10-15 años, solía cubrir todo el terreno del Bosque Cambalache, por ejemplo. No creo que tenga la misma densidad que tenía hace 10-15 años”, dice Tremblay.

Cada científico tiene su propia hipótesis en cuanto a las estrategias de crecimiento poblacional de las orquídeas invasivas. “Ackerman se dedica a la biología reproductiva de las plantas, por tanto su explicación es que la Oeceoclades es exitosa porque se puede autopolinizar. José Carlos Rodrigues es virólogo y patólogo vegetal, y su explicación es que quizás estas orquídeas son exitosas porque son resistentes a las enfermedades o porque portan enfermedades que pueden transferir a las orquídeas nativas. Yo trabajo con hongos, así que mi explicación es que quizás tenga relaciones especiales con los hongos. Tremblay es experto en Biología poblacional, por tanto su explicación es que son exitosas porque producen muchas semillas, miles en cada vaina de semillas”, afirma Bayman. Cada semilla es diminuta, parecida al polvo. Sus detalles son visibles sólo bajo un microscopio de barrido. El embrión es el punto oscuro que se ve dentro de la semilla, que tiene forma de espiga.

“Estaremos haciendo experimentos utilizando pequeños marcos plásticos. Ponemos semillas de orquídeas entre redecillas de plancton para crear un paquete de semillas sellados dentro de los pequeños marcos plásticos. Luego los colocamos en el suelo, en el campo, para capturar los hongos. Los hongos pasarán a través de las redecillas para llegar a las semillas que posteriormente germinarán. Entonces sacamos los paquetes de semillas del suelo y se los damos a Bayman para que haga la secuenciación delhongo”, dice Ackerman.

“Las especies invasivas tienen malas connotaciones y algunas de ellas pueden dañar gravemente los ecosistemas naturales y agrícolas. Las islas hawaianas son un perfecto ejemplo de un sistema de islas que ha sufrido efectos devastadores de especies invasivas”, dice Ackerman. “Sin embargo, los isleños son tolerantes con las orquídeas invasivas. Después de todo, son orquídeas, y si vamos a tener alguna especie invasiva, ¡mejor que sean orquídeas!” Ackerman, Bayman, Rodrigues y Tremblay esperan aclarar los misterios de las orquídeas invasivas y determinar si son benignas o dañinas a los ecosistemas naturales o humanos.

jdackerman@uprrp.edu

pbayman@.uprrp.edu

raymond@hpcf.upr.edu

Fuente:http://graduados.uprrp.edu/inventio/vol5_1/plantas_florales_caribe.html

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