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PAPHIOPEDILUM

Paphiopedilum Pfitzer


Los amantes de las orquídeas se pueden diferenciar en dos ramas: los apasionados de las Paphiopedilum y los que disfrutan del resto de las orquídeas. Este primer grupo de orquideófilos son de una especie diferente, y a menudo forman asociaciones dedicadas por entero a este género exclusivamente (por ejemplo la British Paphiopedilum Society ), tal llega a ser la locura por esta peculiar flor (la orquídea más sexual por excelencia).

 


Grupos, subgrupos, y distribución


 Las Paph. ( paphios –Venus- + pedilon zapato ) forman parte, junto con otros cuatro géneros, de la subfamilia Cypripeidoideae: Selenipedium, Phragmipedium, Mexipedium, Cypripedium, y Paphiopedilum . De estos géneros, los tres primeros son exclusivamente americanos, Cypripedium se extiende por las zonas más templadas (por ejemplo, en España encontramos la Cypripedium calceolus ), y Paphiopedilum es únicamente asiático (se extiende desde el sureste de la India hasta las islas del suroeste del Pacífico).


Además, dentro del género Paphiopedilum encontramos los subgrupos Parvisepalum, Brachypetalum, Pardalopetalum, Coryopetalum, Cochlopetalum, y Barbata . No obstante, no entraremos en detalle en esta subdivisión, pero puede consultarse en bibliografía especializada como B&C 1 y Cribb 2 .


 


Anatomía: raíces, hojas, y flores


 


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Sin entrar en demasiados detalles botánicos, las raíces de las Paph. se diferencian de las demás orquídeas ya que por encima del velamen (una capa blanca que absorbe agua) tienen gran cantidad de pelos y un aspecto rechoncho. Casi todas las Paph. son orquídeas terrestres, y por ello viven de la materia orgánica en descomposición (humus).


Podemos encontrar fundamentalmente 2 tipos de hojas, las lisas y las teseladas. Hay algunas especies que necesitan hojas de hasta 60 cm para alcanzar el tamaño de floración, mientras que otras se conforman con 7 cm de hoja.


Las flores son el rasgo más destacable de las orquídeas, y las Paph. no son una excepción a la norma. Como todas las orquídeas, disponemos de 3 sépalos y 3 pétalos. La particularidad es que dos de los sépalos están fundidos en uno conformando el sépalo dorsal. Uno de los pétalos, modificado en todas las orquídeas en forma de labelo, alcanza el máximo esplendor en las Paphiopedilum .


 


Hibridación


 


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Paphiopedilum cuenta con alrededor de 75 especies reconocidas, y de vez en cuando se descubre alguna nueva. Existen ingentes cantidades de híbridos diferentes cruzando estas especies entre sí. Hoy en día contamos con más de 10.000 híbridos registrados de Paphiopedilum .


No obstante, hasta la fecha no se ha descubierto el procedimiento para cruzarlas con sus hermanas de subfamilia. A lo largo de la historia, ha habido intentos desesperados por parte de hibridadores profesionales, pero siempre ha quedado demostrado el fraude o se han negado a realizar las correspondientes pruebas de ADN. Este hecho se encuentra de actualidad con los supuestos nuevos cruces de Phrag. besseae x Paph. malipoense, o Phrag. besseae x Paph. micranthum . Las opiniones son diversas, pero la más extendida es que se trata de feos híbridos de Paphiopedilum ya que no podemos encontrar rasgos de Phragmipedium .


 


Cultivo


 La popularidad de los Paph. se debe en parte al misticismo que emanan estas orquídeas, pero también porque se han revelado como unas plantas de cultivo extremadamente sencillo: pueden cultivarse junto a ventanas iluminadas, pequeños invernaderos, casas con poca luz… ambientes muy diferentes que siempre proporcionan un cierto nivel de éxito.


Los primeros Paph. fueron introducidos en Europa a principios del s. XIX. Paph. venustum fue la primera especie descubierta que floreció en Inglaterra en 1819, seguida por Paph. insigne y Paph. javanicum . Les siguieron en las siguientes décadas Paph. purpuratum, Paph. barbatum, Paph. lowii … y allá por 1860 ya había 16 especies en cultivo.


 


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Las Paph. no son plantas muy exigentes, y si les proporcionamos la luz, temperatura, movimiento de aire y agua correctas, nos premiaran con sus flores.


La luz


 Las plantas de este género crecen en zonas sombrías, bien en el humus en descomposición (terrestres, como Paph. delenatii ) o en las ramas de los árboles (epífitas, como Paph. villosum ).


Casi todas las Paph. se adaptan sin problemas a niveles de luz mucho menores que otras orquídeas, aunque hay algunas excepciones con hojas más gruesas y claras como Paph. philippinense .


El mejor indicador para saber si estamos proporcionando la luz correcta, es observar el color de las hojas y la ausencia o presencia de floraciones. Si la planta vegeta pero no florece y/o las hojas son de un color demasiado oscuro es porque necesita un lugar más iluminado. No obstante, para aquellos entusiastas de la medición, diremos que las Paph. pueden cultivarse con luz artificial sin ningún problema. Bastarán unos tubos colocados a 60 cm de las plantas hasta conseguir entre 6000 y 15000 luxes (800 – 1200 bujías/pie). Eso sí, es importante evitar siempre la luz solar directa ya que estas plantas carecen de pseudobulbos donde almacenar agua.


Ventilación y humedad


Para mantener sanas nuestras Paph. es esencial que haya movimiento de aire y humedad ambiental correcta, sobretodo durante los meses más calurosos del verano. Dado que los Paph. son más susceptibles que otras orquídeas a contraer enfermedades criptógamas (hongos, bacterias), es esencial que evitemos los ambientes cargados. Además el sustrato debe estar húmedo pero no empapado.


 


Podemos mejorar la humedad pulverizando las hojas, pero sin que lleguemos a saturar su superficie al punto de que comiencen a resbalar gotas por las hojas. Esto es peligroso sobretodo cuando no hay suficiente ventilación, una planta debe mojarse y secarse en el lapso de una hora si no, mejor no mojemos las hojas. La humedad ambiental ideal se encuentra entre 65% – 75%, aunque podemos obtener resultados bastante buenos siempre que no bajemos del 50%.


Si cultivamos en el interior de casa, la humedad disminuirá en invierno debido al uso de calefacción que reseca en ambiente. En estos casos podemos usar un humidificador para mantener la humedad al 50% como mínimo, o bien situar las macetas sobre cubetas son agua y piedras, siempre sin que la maceta toque el agua directamente. Así subiremos la humedad en el entorno de nuestras plantas creando un microclima ideal.


Temperatura


En líneas generales son plantas que se encuentran a gusto entre 15ºC y 26ºC (hay especies mucho más tolerantes, e incluso que necesitan descensos de temperatura hasta los 0ºC ). Sin embargo, siempre que mantengamos un lugar sombreado y ventilado, las plantas pueden soportar temperaturas de casi 40ºC durante periodos no demasiado prolongados.


Respecto a las bajas temperaturas, también son capaces de tolerarlas sin problemas, siempre y cuando el sustrato se encuentre más bien seco (humedad + frío = muerte segura).


Algunas especies como Paph. rothschildianum necesitan un descenso de la temperatura nocturna para iniciar la floración.


Macetas y sustrato


Independientemente del tipo de maceta y sustrato elegido, es condición indispensable que haya un drenaje excelente porque las raíces empapadas pueden pudrirse o ser atacadas por algún hongo o bacteria.


 


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Podemos elegir entre macetas de barro y plástico. Mientras que las de barro son pesadas y permiten que se seque el sustrato antes, las de plástico son ligeras y mantienen más la humedad permitiendo espaciar los riegos. Es importante ser consciente de la maceta empleada para conocer nuestro esquema de riegos.


Hay miles de sustratos diferentes, y cada cultivador tiene el suyo preferido. Particularmente a mi me gusta utilizar corteza de pino (75%), carbón vegetal (25%) y tal vez un puñado de turba para dar algo de vida al sustrato. Además, podemos añadir un poco de perlita si queremos hacer el sustrato más esponjoso, y en el fondo es conveniente añadir roca volcánica o bolas de arcilla expandida para mejorar el drenaje (yo prefiero la roca volcánica porque da peso a la maceta y evita que se vuelque).


Algunas personas añaden fragmentos de conchas marinas al sustrato para proporcionar una fuente de calcio suplementaria. Si se hace es mejor ponerla en la parte superior en lugar de mezclarlo con el resto, así veremos cuando se ha acabado y podremos añadir más. Personalmente prefiero no añadir este suplemento porque el agua con que trabajo es muy calcárea y no lo necesito (tal vez en otras zonas de España sí que sea necesario). Además, es falso que todas las Paph. sean amantes de la cal, casi la mitad de las especies son calcífobas (p.ej. Paph. delenatii ), y es importante saber si la planta que estamos regando lo es o no para actuar en consecuencia.


Transplante


Si bien es cierto que muchos cultivadores profesionales y aficionados claman que es importante realizar al menos 2 transplantes anuales para comprobar el estado de las raíces, las plantas más grandes y fuertes jamás han sido divididas y crecen durante más de 10 años en la misma maceta.


Cuando replantemos es importante quitar todo el sustrato viejo, y tener cuidado de no romper ninguna raíz (solo los nuevos brotes producen raíces). Situaremos la planta en el centro de la maceta para permitir el crecimiento durante al menos 2 años más.


Riego y abonado


Como comentamos arriba es importante saber si nuestra planta gusta de cal o no para emplear el agua adecuada. Debemos desarrollar un sexto sentido para adivinar si la planta necesita ser regada de nuevo mediante el peso de la maceta (ligera, necesita riego). Es beneficioso además procurar un buen riego de vez en cuando para que el sustrato escurra el exceso de sales.


Respecto al abonado, este género requiere muy poco o ningún abonado. En general, y para no complicarnos, usaremos un fertilizante equilibrado a ¼ ó 1/8 de lo indicado por el fabricante una vez cada 2 ó 4 semanas.


Propagación


A las Paph. no les gusta ser divididas, necesitan crear una gran mata para estar contentas. El consejo es no dividirlas nunca, pero si lo hacemos será necesario dejar al menos 2 brotes antiguos y un nuevo crecimiento por división para asegurarnos el éxito.


 


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Las Paph. son más caras que otras orquídeas porque aún no se ha descubierto el protocolo para reproducirlas por meristemo. Por tanto, todas las plantas deben ser obtenidas mediante semillas o división de la planta madre. Si se trata de un clon premiado el precio se dispara, porque la única forma de conseguir una planta exactamente igual es mediante una división vegetativa de dicha planta.


Conservación


 De hecho, todas las orquídeas del género Paphiopedilum se consideran actualmente en grave peligro de extinción. Por eso, todas están incluidas en el Apéndice I del tratado internacional CITES ( Convention on Internacional Trade In Endangered Species of Wild Flora and Fauna ). De esta manera, si se quiere sacar una planta de un país se hace necesario un permiso de exportación y otro de importación, ambos firmados por las oficinas CITES. Esto ha sido criticado a menudo por la comunidad científica, que encuentra problemas incluso para describir una nueva especie a través de hojas o flores que no pueden sacar de su país de origen, porque no aparecen en las anticuadas listas de que dispone CITES. El problema radica en que CITES fue ideado originalmente para proteger a las especies animales, no vegetales.


Referencias:


 


  1. B&C: Paphiopedilum , Braem & Chiron, Ed. Tropicalia. 2003
  2. Cribb: The genus Paphiopedilum (2nd ed.), Phillip Cribb, Natural History Publications + Royal Botanic Gardens Kew, 1999
  3. Fever: “Orchid Fever: A horticultural tale of love, lust, and lunacy”, Eric Hansen.

 


Lecturas recomendadas:


- “The Paphiopedilum grower’s manual”, Lance A. Birk.


- Cribb 2


- Fever 3


Webs recomendadas:


Dr. Tanaka’s home page: a comrade who loves Paphs


http://www.orchid.or.jp/orchid/people/tanaka/indexe.html


*** Texto: Jorge J. Alemany Alcalá ***

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