Dos nuevos reportes de orquídeas en el Parque Nacional Natural Puracé

By orquidofilo, 17 August, 2010, No Comment

Se encontraron dos nuevos reportes de especies de orquídeas para el país en el Parque Nacional Natural Puracé en cercanías del municipio de San Sebastián en el departamento del Cauca, ubicado en el Macizo Colombiano, sitio que representa una alta biodiversidad para Colombia, ya que en él se logró ubicar una muestra representativa de la familia Orchidaceae, comúnmente denominadas orquídeas.

Se trata de las especies Stelis exigua y Stelis strobilacea, las cuales sólo se habían reportado en Ecuador según la base de datos del Missouri Botanical Garden. Ahora se darán a conocer en la Sociedad Colombiana de Orquideología, para posteriormente ser incluidas en la lista de orquídeas registrada para el país que es elaborada por esta prestigiosa institución.

Este nuevo aporte, es producto de un minucioso estudio realizado por las ingenieras forestales de la Universidad del Cauca, Mary Elena Pantoja y Martha Johanna Rodríguez Villalobos, quienes realizaron su trabajo de grado en el Parque Nacional Natural Puracé.

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Orquídeas en los jardines de Puerto Rico, 2da parte

By orquidofilo, 16 August, 2010, 1 Comment

Orquídeas en los jardines de Puerto Rico, 1ra. parte

By orquidofilo, 13 August, 2010, No Comment

Hormonas vegetales

By orquidofilo, 2 August, 2010, 1 Comment

por Rodrigo González

Las hormonas vegetales o también llamadas fitohormonas fueron descubiertas a medianos del siglo 19 y extensivamente divulgadas por Charles Darwin, ampliando el conocimiento de sus efectos en la observación del fototropismo de las plantas.
Las fitohormonas se producen en pequeñas cantidades en diferentes tejidos vegetales y son más sencillas molecularmente, que las hormonas animales, que se producen en glándulas especificas.
El desarrollo de las plantas incluye dos factores básicos, el crecimiento en masa (cambios cuantitativos) y la diferenciación (actividades que hace que aparezcan nuevas estructuras funcionales).
Los mecanismos que regulan el desarrollo vegetal son influenciados por factores endógenos, como las fitohormonas y por factores exógenos, como la luz, agua y nutrientes.
Las hormonas vegetales controlan un gran número de sucesos, entre ellos el crecimiento de las plantas, la caída de las hojas, la floración, la formación del fruto y la germinación. Una fitohormona interviene en varios procesos, y del mismo modo todo proceso está regulado por la acción de varias fitohormonas. Se establecen fenómenos de antagonismo
y balance hormonal que conducen a una regulación precisa de las funciones vegetales, lo que permite solucionar el problema de la ausencia de sistema nervioso.
Las principales fitohormonas vegetales son las auxinas, gibere-linas y citoquinas (como estimuladores del crecimiento)

Ácido abcísico y etileno (inhibidores o maduradores), ácido salicílico y hormonas polipeptícas (inducen la expresión de genes de defensa).

Auxinas
Son las primeras hormonas que se describieron y están compuestas para estimular la elongación de la planta. Se sintetizan en las regiones meristemáticas del ápice de los tallos, producen curvatura del tallo hacia la fuente de luz (fototropismo) y evitan el desarrollo de yemas laterales. Su representante más abundante en la naturaleza es
• Ácido indolacético (IAA), otros son
• Ácido indolbutírico (IAB)
• Ácido fenilacético
El IAA actúa solo y en combinaciones de Giberelinas sobre la elongación de las células. Es responsable del fototropismo (hacia la luz) y el gravo tropismo (Raíces crecen hacia abajo).
El IAB actúa en el enraízamiento.

Giberelinas
Es un grupo de hormonas muy heterogéneo, aunque básicamente tienen una estructura química en común. Se conocen mas de 100 derivados, pero no todos son activos en las plantas. Los mas activos son Ácido Giberélico numero 1, 3 y 4, abreviando como AG1, AG3 y AG4. El ácido giberélico 3 (AG3) se sintetiza industrialmente, para su aplicación en la agricultura.
Se utiliza para facilitar la germinación de semillas, elongación de tallos, incremento en el diámetro radial de tallos, inducción de florecimiento.

Citoquinina
Las citoquininas o citocininas constituyen un grupo de hormonas vegetales que promueven la división y diferenciación celular. Son un grupo más reducido de hormonas y deben su nombre a su función “citokinesis” que se refiere al proceso de división celular. Citoquininas actúan solo y en conjunto con las auxinas en la formación de órganos específicos, como raíces, hojas, tallos, flores o frutos. Citoquininas y auxinas deben
estar en balance, porque un balance alto de auxinas favorece la
formación de raíces mientras que un balance alto de citoquininas favorece la formación de tallos.

Florigen
En 1937, un fisiólogo ruso, ha demostrado la existencia de un agente que induce la floración de la planta. Florigen o hormona floreciente son los términos usados para esta presumida hormona – como las moléculas que controlan y/o disparan florecimiento en plantas. Hasta hoy en día la “hormona floreciente” sigue siendo un misterio.
Hoy se considera al Florigen como un concepto fisiológico, influenciado p o r f a c t o r e s e x ó g e n o s (fotoperiodismo, cambio de temperatura) y endógenos, como giberelinas y citoquininas.

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Trichocentrum pachyphyllum

By orquidofilo, 22 July, 2010, No Comment

Trichocentrum pachyphyllum ¡o como demonios se llame!

El nombre científico de una especie es una cápsula de información biológica, ya que nos dice mucho sobre su evolución, distribución geográfica, ecología, estado de conservación y cuidados que hay que tener para su cultivo, entre otras cosas. El gran problema es contar con el nombre adecuado para nuestras plantas.

En los últimos años, los botánicos han sido muy activos y han cambiado numerosos nombres, sobre todo de algunos grupos de interés hortícola como las orquídeas. Ante esta oleada de cambios nomenclaturales desenfrenados, quizá hayamos pensado en volver al uso de los nombres comunes; sin embargo, el uso de éstos no ayudaría en mucho. Lo anterior sucede porque frecuentemente varias especies, que incluso pueden pertenecer a diferentes familias botánicas, se las conoce con el mismo nombre común. Volviendo al nombre científico, cabe aclarar por convención (a partir de 1758 en que aparece la décima edición de la obra Systema Naturae de Carlos Linneo) siempre se debe mencionar el binomio completo, es decir tanto al género como al epíteto específico juntos. No es correcto decir sólo adenocaula, purpurata, anceps, etc., aunque en muchos casos sepamos de qué género se está hablando. Los géneros se pueden abreviar para facilitar la escritura (sólo con la primera letra); pero el nombre de una especie es binomial, y siempre tiene que mencionarse el género y luego el epíteto específico, tanto al decirlo como al escribirlo. Ya inmiscuidos en este asunto, les comento que tanto los géneros de manera independiente como el binomio género-especie se suelen escribir en cursivas (itálicas) o subrayados, para señalar que es un nombre en latín. Esto de latinizar los nombres es una convención y en cierta manera un “atavismo” de los tiempos en que la lingua franca de la ciencia era el latín, algo similar a lo que ahora representa el idioma inglés. El nombre del género, por ejemplo, nos da información sobre la situación evolutiva de la especie que nos interesa. Dentro del mismo género estarán los parientes más cercanos. Por ello, también nos brinda información sobre la posible distribución geográfica y, en términos prácticos, también nos da información sobre algunas generalidades de su cultivo. Por ejemplo, si hablamos de Barkeria, inmediatamente pensamos en un género emparentado con Epidendrum, de distribución exclusiva en Mesoamérica, de plantas con tallos tipo caña y raíces carnosas, que requieren de poco medio de cultivo. Ciertamente, se requerirá también del epíteto específico para saber más en detalle cómo cultivarlas, etc. El porqué cambian de nombre las plantas es un asunto muy complejo. La especie que nos ocupa es un buen ejemplo de algunos de estos cambios y por ello puede de ser utilizada de modelo para clarificar. Originalmente se clasificó como perteneciente al género Oncidium, seguramente por el color amarillo con puntitos café-rojizo, un callo en el labelo y otras estructuras florales. En particular, a esta especie la conocimos durante mucho tiempo como Oncidium cavendishianum Bateman, nombre publicado originalmente en “The Orchidaceae of Mexico and Guatemala t. 3” en 1837. Aquí vale la incorporación de dos notas aclaratorias. La primera tiene que ver con el nombre del autor, o autores, de la especie, que es el nombre (o los nombres) que prosigue(n) del epíteto específico y que no se escribe(n) con cursivas. El nombre de autor es importante porque dos autores diferentes podrían dar el mismo nombre a especies diferentes. No sobra mencionar que para que un nombre sea válido, el autor debe especificar un ejemplar de herbario en el cual se basó la descripción, y ese ejemplar se denomina el ejemplar tipo. De esta manera, si otro individuo se parece al ejemplar tipo será la misma especie y si no entonces se le podrá asignar otro nombre, ya sea como especie nueva o como una variedad (o subespecie) de ésta. El otro punto importante a señalar es la fecha de publicación de la especie. Ya que de acuerdo a código internacional de nomenclatura botánica existe una prioridad cronológica, y se debe utilizar preferentemente el nombre más antiguo válido publicado. Regresando con nuestra especie, con el tiempo otro botánico (Guido Jozef Braem) pensó que esta planta tenía ciertos atributos que lo hacían suficientemente diferente de los demás Oncidium y lo transfirió a un género diferente: el género Lophiaris Raf. (este género ya había sido descrito previamente, en 1838). De esta manera, en 1993, amanecimos con la sorpresita de que nuestra planta se llamaba ahora como Lophiaris cavendishiana (Bateman) Braem. (publicada en Schlechteriana el 24 de junio de 1993). Además del género, podemos ver que la terminación del epíteto específico se modificó, esto último no tiene mucha relevancia botánica, y lo único que se modifica en el género (tipo de sexo) del nombre de la especie, pues Oncidum es masculino y Lophiaris femenino [En opinión del Dr. Juan José Morrone, eso no fue del todo correcto, ya que sólo deberían concordar gramaticalmente los epítetos que sean adjetivos, que califican al género, pero no los nombre dedicados a alguien]. Entre los motivos que se han utilizado para segregar a este último género, están la presencia de una hoja muy carnosa terminal (similar a una oreja de burro, como su nombre común lo indica) y los tallos muy reducidos en tamaño. Posteriormente, en 2001, a partir de un análisis filogenético de secuencias de ADN se propuso que no se debía separar al género Lophiaris del género Trichocentrum Poepp. et Endl. (publicado en Nova Genera ac Species Plantarum 2, en 1836). De esta manera, cambiamos una vez más el nombre de nuestra especie, ahora a Trichocentrum cavendishianum (Bateman) M. W. Chase et N. H. Williams (publicado en Lindleyana en 2001), y con lo cual la especie recobró su identidad sexual *.
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Taiwan Orchids Show(Bingdong Country) II

By orquidofilo, 12 July, 2010, No Comment

Taiwan Orchids Show(Bingdong Country) I

By orquidofilo, 10 July, 2010, 1 Comment

Tainan City Orchid Show

By orquidofilo, 2 July, 2010, No Comment

Epidendrum stamfordianum

By orquidofilo, 29 June, 2010, No Comment

por Ligia de Maldonado

CLASIFICACION
Familia: Orchidaceae
Sub-familia: Epidendroideae
Tribu: Epidendreae
Sub-tribu: Laeliinae
Género: Epidendrum
Especie: Epidendrum stamfordianum

Publicado por James Bateman, 1839 en “The orchidaceae of México and Guatemala”
El nombre asignado fue en honor a un orquideólogo del siglo XIX, de apellido Stamford.

SINONIMOS:
Epi. basilare. Klotzch. (1843).
Epi. cycnostalix. Rchb. (1852).
Epi. stamfordianum var. pictum. Lem (1852)
HIBRIDOS
Dos ejemplos conocidos:
• Cattleya Gold Digger x Epi.Stamfordianum.
• Brassavola Little Star x Epi.Stamfordianum.

MORFOLOGIA.
Característica muy distintiva de esta especie es el que poseen seudo bulbos, que en este género es poco común.
Estos son fusiformes y alcanzan hasta 80 cms. Presenta de dos a cuatro hojas en la parte apical de cada seudo bulbo. Hojas coriáceas de 13 a 24 cms. de largo por 3 a 7 cms. De ancho.
Su vara floral puede medir hasta 60 cms. Como característica especial, es el único Epidendrum en el que ésta surge de la base del seudo bulbo y también se ha observado que en raras ocasiones la inflorescencia es apical, es decir que nace en el ápice del seudo bulbo en medio de las hojas.

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Cypripedium reginae

By orquidofilo, 22 June, 2010, No Comment

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